A veces siento que no me alcanzan las palabras. Que los susurros se hacen viento y que mi voz no alcanza el cielo. Viene hacia mi la tormenta que solía ser un sosegado porvenir. Pero el batallón de la inocencia y la dulzura está conmigo. Ya nada es obstáculo que sea infranqueable. Venga lo que venga, nunca estoy sola. Estamos listos.
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