
Duermes, mientras la ciudad golpea el cristal con su llanto, ajena a tu sueño.
Qué pena que este milagro de verte dormido en paz, no desborde el muro de esta habitación.
Duermes, insomne cruzo la casa y te busco intranquila, porque sueño a tu lado, aunque no duerma contigo.
Duermes, perdona mi maldita costumbre de despertarte, porque tengo miedo, o porque llego tarde.
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